Por aquí pasa todo mundo. Todos, a fin de cuentas terminan aquí; por cualquier cosa, pero así es. Es que imagínate, doy seis vueltas diarias a la ciudad entre seis de la mañana y dos de la tarde. ¿Cuánta gente no llega? ¿Cuántos no vienen y me preguntan: que si voy para allá, que si paso por acá? ¿Cuántos no terminan jetones allá atrás? ¿Cuántas historias no pasan aquí? Y de la mayoría, apenas me doy cuenta.
Aquí, siempre son los mismos personajes. Personas diferentes, pero el mismo personaje. Nunca faltan: el que canta de la chingada de feo, pero de eso vive. Los que venden chocolates, los que van a la escuela, al trabajo, con la novia. El compañero que le pinta el cuerno a su mujer, y hay q andarle cuidando que no se le junten las chambas. Y en épocas de elecciones, también viene el candidato, se quiere dar sus baños de pueblo… Mamadas. Siempre traen a sus guarros, y la mitad de los asientos los ocupa la prensa. De todos modos, estando electo no va a regresar jamás, y si no lo eligen, va a hablar mierda de nosotros y nuestro trabajo. Mamadas.
Mira, aquí viene otra vez. La misma vieja que se cree muy riquilla, y le molesta que la vean aquí. – Pásale güerita – así le digo todos los días mientras me paga, pero es su culpa, ella siempre me mira con desprecio. Todavía no entiende que ésta ciudad se mueve por mi.
1 comentario:
jajajaja no se pork lo de la
werita me sono familiar jajajaja
es k ash yo no deberia andar en micro jajja
Muaaak
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