Cerca, más cerca de lo que parece, están las próximas elecciones presidenciales en los Estados Unidos. La visión desde México, parece haber hecho de lado la pelea por el puesto de candidato Republicano. La razón es simple, la apertura que han mostrado los precandidatos de ese partido para señalar que no habrá ni amnistía, ni reforma migratoria con México.
Los más importantes medios de comunicación nacionales, se han basado en las diferencias entre los precandidatos del Partido Demócrata: Barack Obama y Hillary Clinton. La visión que nos regalan los medios, nos hacen pensar que la presidencia de los Estados Unidos para el periodo de 2009 a 2013 estará entre este par de Senadores.
Sin duda, se trataría de una presidencia diferente, al menos basándonos en las diferencias físicas de este par de precandidatos, con el resto de los presidentes norteamericanos. Uno, Obama, sería el primer presidente de raza afroamericana en gobernar desde la Casa Blanca. Hillary, se convertiría en la primera mujer en presidir el país más poderoso del mundo.
Ambos se han mostrado un tanto cautelosos en el tema de los migrantes latinoamericanos. Saben que se trata de un tema complicado, y del que bien podrían sacar un muy buen provecho en los comicios, por los votantes latinos, pero también un paso, una declaración poco pensada, los puede dejar sin la silla presidencial.
Por la parte Republicana, John McCain parece ser el hombre más fuerte. La estrategia del precandidato: desmarcarse de las políticas de George W. Bush, con el que estuvo trabajando durante mucho tiempo durante su mandato. Otro importante precandidato Republicano es Mike Huckabee, pero a estas fechas, parece que la diferencia que McCain ha logrado en las elecciones primaras, lo convierten en el candidato oficial del partido, que está actualmente en el poder.
Cuatro de noviembre, la fecha, en la que de nueva cuenta, los norteamericanos saldrán a las casillas, a votar, no por un Presidente para su país, sino por el hombre (o mujer) más poderoso del mundo.
Aún falta tiempo, pero no mucho. Por lo pronto, las delegaciones primarias del Partido Demócrata ofrecen aún muchas emociones. Suficientes para disfrutar desde lejos, éste agarrón, que de alguna u otra manera, siempre terminará influyendo sobre México. Ande, vaya, compre sus palomitas, prenda el noticiero nocturno, y a ver que es lo que eligen en el Vecino del Norte, porque aunque parezca muy lejos. El cuatro de noviembre, se acerca peligrosamente.
Los más importantes medios de comunicación nacionales, se han basado en las diferencias entre los precandidatos del Partido Demócrata: Barack Obama y Hillary Clinton. La visión que nos regalan los medios, nos hacen pensar que la presidencia de los Estados Unidos para el periodo de 2009 a 2013 estará entre este par de Senadores.
Sin duda, se trataría de una presidencia diferente, al menos basándonos en las diferencias físicas de este par de precandidatos, con el resto de los presidentes norteamericanos. Uno, Obama, sería el primer presidente de raza afroamericana en gobernar desde la Casa Blanca. Hillary, se convertiría en la primera mujer en presidir el país más poderoso del mundo.
Ambos se han mostrado un tanto cautelosos en el tema de los migrantes latinoamericanos. Saben que se trata de un tema complicado, y del que bien podrían sacar un muy buen provecho en los comicios, por los votantes latinos, pero también un paso, una declaración poco pensada, los puede dejar sin la silla presidencial.
Por la parte Republicana, John McCain parece ser el hombre más fuerte. La estrategia del precandidato: desmarcarse de las políticas de George W. Bush, con el que estuvo trabajando durante mucho tiempo durante su mandato. Otro importante precandidato Republicano es Mike Huckabee, pero a estas fechas, parece que la diferencia que McCain ha logrado en las elecciones primaras, lo convierten en el candidato oficial del partido, que está actualmente en el poder.
Cuatro de noviembre, la fecha, en la que de nueva cuenta, los norteamericanos saldrán a las casillas, a votar, no por un Presidente para su país, sino por el hombre (o mujer) más poderoso del mundo.
Aún falta tiempo, pero no mucho. Por lo pronto, las delegaciones primarias del Partido Demócrata ofrecen aún muchas emociones. Suficientes para disfrutar desde lejos, éste agarrón, que de alguna u otra manera, siempre terminará influyendo sobre México. Ande, vaya, compre sus palomitas, prenda el noticiero nocturno, y a ver que es lo que eligen en el Vecino del Norte, porque aunque parezca muy lejos. El cuatro de noviembre, se acerca peligrosamente.
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